30 de diciembre de 2014

Viajando por la historia

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EL SPORTING Y SU CANTERA

El conocimiento de la historia e identidad de nuestro club, especialmente para aquellos que decimos defenderlo incondicionalmente, es algo esencial para apreciar y valorar su grandeza como se merece. Es por ello que inauguramos esta sección del fanzine a fin de culturizaros y haceros viajar por los 109 años de historia que tiene este nuestro sagrado equipo, el único de Asturias.
En este primer artículo hablaremos de un tema tan de moda en el entorno rojiblanco como es la cantera, uno de los pocos elementos dentro de este asqueroso negocio moderno que quieren llamar fútbol que permite al futbolero concienciado seguir sintiéndose orgulloso de su club y eso pese a que, tras la Ley Bosman de 1992, la utilización de chavales de la casa se ha ido sustituyendo por mercenarios venidos de cualquier parte del mundo, sin ninguna vinculación con el club, la ciudad o la camiseta que va a defender y con la correspondiente comisión para el Amado de turno.
Hablar del Sporting y su cantera es sin duda alguna hablar de la Escuela de Fútbol de Mareo. Sin embargo, ya desde los primeros años de su historia nuestro club se habría preocupado por asegurar la formación de sus futuros jugadores, creándose en la década de 1910 el primer equipo infantil, además de colaborar con otros clubes locales a fin de obtener la incorporación a sus filas de los mejores jugadores. Tal colaboración se iría extendiendo progresivamente a clubes de toda la región a medida que la frecuencia e importancia de las competiciones aumentaba, tejiendo así una importante estructura de la que nutrirse.
Esta apuesta tardaría poco en dar sus frutos, surgiendo los primeros grandes nombres de la historia de nuestro club como Fernando Villaverde o Manolo Meana, que simplemente abrirían la puerta a otros muchos jugadores que en las décadas sucesivas triunfarían en el primer equipo tras incorporarse al Sporting en edad juvenil o infantil.
Sin embargo, con el paso del tiempo la única existencia de un equipo filial, varios equipos infantiles y los acuerdos con múltiples equipos de la región se volvería insuficiente en un fútbol cada vez más competitivo. La necesidad de una renovación y una adaptación a los nuevos tiempos futbolísticos se haría cada vez más y más evidente. Así, en 1973 llegaría el punto de inflexión que nuestro club necesitaba para la renovación de su cantera.
Ese verano, la directiva presidida por Ángel Viejo-Feliú ficharía al yugoslavo Branco Zebec como entrenador. Al llegar a Gijón la sorpresa y decepción de este sería mayúscula al ver las malas condiciones en las que se encontraban las instalaciones rojiblancas, renunciando a su puesto y abandonando nuestra ciudad a los pocos días.
Fue entonces cuando la idea de crear una escuela de fútbol donde los futuros jugadores de nuestro club se formasen y conviviesen, que ya habría surgido durante el mandato de Carlos Méndez Cuervo cobraría más fuerza que nunca. Sin embargo, los gastos necesarios para tal empresa serían realmente elevados y para ello sería necesario renunciar a uno de los jugadores más importantes con los que nuestro equipo contaba en la época. Quini y Churruca eran en aquel momento los jugadores más importantes del primer equipo rojiblanco y por lo tanto, los más cotizados.
Para tomar tal decisión, se convocaría por primera vez en la historia de nuestro club una asamblea de socios compromisarios donde democráticamente los socios decidirían (si, si, igualito que ahora) aceptar los 50 millones de pesetas que el Athletic de Bilbao ofrecería por Churruca, rechazando la misma cantidad que el Barcelona ofrecería por Quini.
Esto sería crucial para poner en marcha el proyecto y la construcción de la Escuela de fútbol de Mareo, la segunda más antigua de España tras la de Lezama del Athletic de Bilbao, que sería oficialmente inaugurada el 28 de marzo de 1978, ya bajo el mandato de Manuel Vega-Arango. El diseño será obra del arquitecto Miguel Díaz Negrete.
Desde entonces las promesas y estrellas de las que nuestro club disfrutaría se irían sucediendo, creando grandes nombres para la historia del fútbol nacional. Eloy, Luis Enrique, Ablanedo, Abelardo, Juanele o David Villa son sólo algunos de ellos. También diversas generaciones de la Escuela de Mareo cosecharían éxitos en sus respectivas categorías, como el Torneo de Brunete alevín en 1994 o el Campeonato de Liga en categoría juvenil de 2004.
Actualmente, sólo hace falta echarle un vistazo a la composición de nuestra plantilla para comprobar la importancia que tiene la cantera y la Escuela de fútbol de Mareo para nuestro club. Una lástima que esto sea fruto de la desesperada situación económica que estamos sufriendo, aunque esperemos que esto sirva para ver cuál es la política que un club con la tradición, el orgullo y las raíces del nuestro debe seguir, y que no es otra que cuidar y trabajar desde lo más bajo para poder volver a estar arriba.

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