29 de enero de 2013

Don Anselmo López – No fueron necesarios, fueron imprescindibles (2) –

Añadido en HISTORIA RSG por admin

DEBIDO A LA BUENA ACOGIDA QUE TUVO EL ARTÍCULO RELACIONADO CON LA VIDA DE NUESTRO FUNDADOR Y VIENDO QUE ALGUNAS PERSONAS NOS PEDÍAN INDAGAR UN POCO MÁS EN SU “HISTORIA” SPORTINGUISTA, AQUÍ OS DEJAMOS ESTE OTRO ARTÍCULO PARA QUE SEPÁIS UN POCO MÁS SOBRE EL ” PADRE DE LA CRIATURA”

 
A principios del 1900 la playa de San Lorenzo era el punto de encuentro de numerosa chavalería ansiosa por cambiar el deporte natural de la época, las batallas a pedrada limpia entre pandillas rivales, por otra forma mucho más apasionante, entretenida y saludable de pasar los ratos de ocio: el foot-ball. Entre aquellos muchachos que pretendían emular a los rutilantes jugadores del Gijón Sport Club, quienes habían puesto de moda el juego de la pelota y, en general, la vida deportiva en la ciudad, se encontraba Anselmo López.
Tenía apenas 14 años y con su grupo de amigos le daba las primeras patadas al balón intentando dominar el difícil arte importado de Inglaterra. El fútbol organizado en la ciudad se circunscribía por entonces a un par de clubes, pero no es difícil imaginar la cantidad de pequeños grupúsculos que , sobre el arenal gijonés, se enfrentaban unos contra otros sin demasiado orden y concierto. Semillas de futuros equipos que en la mayoría de los casos no llegarían a germinar.
No sería el caso del grupo encabezado por Anselmo. Su marcada personalidad y su capacidad organizativa lograrían cohesiones a su alrededor a un conjunto de jóvenes entusiastas que constituían el Sporting Gijonés. Nadie podía imaginar entonces que el equipo que se acababa de fundar se convertiría en muy pocos años en el más potente de Asturias y en uno de los principales clubes de España.
No fue hasta 1907 cuando la entidad presidida por Anselmo López dejara constancia de su existencia a través de las páginas de los periódicos, si bien es cierto que por entonces los acontecimientos deportivos no solían tener demasiada transcendencia en la prensa, pero a partir de ese momento la importancia del conjunto sportinguista no dejaría de crecer. Siempre bajo la batuta de su presidente que, llevado de un entusiasmo ilimitado, monopolizaba todas las acciones burocráticas del club, y tan pronto viajaba a Santander para intentar concertar un encuentro, como ejercía de jurado de las carreras de aros para niños que hicieron a la sociedad conocida en todo Gijón. Y por supuesto, como el resto de los componentes de la directiva, Anselmo también jugaba al fútbol. Lo hacía defendiendo el marco sportinguista, una labor que no se le daba mal.
En los años siguientes el equipo tuvo que afrontar la lucha por la supremacía local contra el resto de conjuntos de la ciudad y, no sin dificultades, logro navegar las procelosas aguas de la rivalidad hasta salir reforzado, e incorporar a su “tripulación” a los mejores elementos de los clubes contrincantes, que terminarían desapareciendo. Convertido en el único equipo de categoría de la ciudad, ya con la corona real en su escudo, fue de nuevo el mandatario rojiblanco el impulsor y primer presidente de la Federación Asturiana de Fútbol en 1915, precursora de la que , con el nombre de Federación Cantábrica, iniciaría las competiciones oficiales en la región un año después.
Excelente dibujante, creo el primer escudo del club, y también dibujaba los carteles anunciadores de los distintos encuentros y campeonatos. Pero ante todo el presidente de la entidad era un auténtico sportman, que disfrutaba con las distintas manifestaciones deportivas y con las facetas artísticas y culturales relacionadas con las mismas. De hecho, el Sporting llego a contar con un sociedad afiliada, denominada Arte y Sport, en la que tenían cabida desde exposiciones pictóricas y fotografías sobre el mundo del deporte hasta excursiones de montaña.
Tras abandonar la presidencia del club, en 1915, ocupo distintos cargos en la Federación Regional Cantábrica, convirtiéndose en el secretario general de la misma a finales de 1917.
Contrario a la mercantil inacción de la actividades deportivas y enemigo acérrimo del profesionalismo, que consideraba opuesto a la esencia misma del sport, Anselmo López fallecía cuando empezaba a abrirse camino de forma imparable en el fútbol español.
Un 5 de noviembre expiraba tras una larga y penosa enfermedad que le tuvo postrado en el lecho durante varios meses. La directiva de la Federación Regional Cantábrica rogó a todos los socios de los conjuntos federados su asistencia al sepelio.
Con él desaparecía toda una época en el fútbol astur, y el Sporting se quedaba huérfano.

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