4 de agosto de 2012

De modas y costumbres Ultra Boys (2ª parte)

Añadido en FANZINE por admin

A continuación os dejamos con la segunda parte del artículo sobre las “modas” del grupo a lo largo de su historia. Recordaros que estos artículos fueron publicados en su día en el fanzine, es por eso por lo que no estan actualizados, están tal y como vieron la luz en el decano de la prensa ultra nacional.

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Luego llegaron las nuevas tecnologías, léase Internet, que acabaron con el coleccionismo de fotos, fotomontajes y el consiguiente carteo. Y las colecciones de la peña se quedaron paradas en un año, sin tener mucha pinta de que se reanuden. Aunque la verdad en España quitando 3 ó 4 grupos, entre los que está Ultra Boys, los demás ya ni viajan ni tifan, parece que está más de moda marujear por los foros, en fin la decadencia.
En la grada el repertorio de cánticos se ha ido renovando constantemente, prueba de ello es que ya han pasado un poco de moda las canciones argentinas tan habituales en la época del sector F. El que ya no se canta es el “canta y no llores” cada vez que un rival se lesionaba, era un clásico no sólo en Gijón, sino también en el resto del imperio. Este era más propio de aquellos años 80 donde a la peña le daba por saltar al campo alzando la bufanda en medio del partido (las fuertes multas acabaron rápido con esta moda), o cuando el partido tardaba un ratillo en empezar esperando a que se disipara el humo de las bengalas, eso cuando no había que reparar la red porque una bengala tirada al césped la quemaba o los tiempos donde los viejos soltaban algún gochín o pitu al campo, como dije antes eran tiempos de campos embarrados con olor a Farías. Donde no te vendían esa americanada de perritos, ya lo decían Los Nikis volverán los tiempos donde “…los Mcdonalds están de vacas flacas, ha vencido la tortilla de patata…”
En el tema viajes no es tan habitual poner pelis X para el disfrute de los expedicionarios, los viajeros de los 90 recordarán la mítica “El culo de Bombay”, es que no había viaje donde no se pusiese. Esa sí que es autentica historia del grupo digna de proyectar en cualquier fiesta UB, por cierto quién será el afortunado que tendrá la cinta. Y es que al llegar a Gijón siempre había alguna “mano” misteriosa que se llevaba la cinta pa su casa, pero al siguiente viaje ahí estaba en el video, como un expedicionario más. Hablando de estos rollos, lo que se aparcó bastante es el tema de los 20 Uñas que convertían cualquier viaje en una espiral de depravación, tenían hasta pancartas y banderas que lucían orgullosos, pero no vamos a hablar más de este tema tabú, no vaya a ser que se despierte la bestia.
Entre los refrigerios que acompañaban a los viajeros es destacable aquellos años donde la práctica totalidad del bus iba con su garrafa de calimocho de 5 litros, los buseros flipaban cuando veían a la gente subir con semejante avituallamiento y ya se resignaban a la brasa de viaje que les iba a tocar sufrir. La verdad que eran incómodas, primero porque se calentaba rapidillo la bebida y segundo porque sabía a plasticazo. Aunque el cambio de envases para llevar las bebidas no impide que la gente siga viajando con ingentes cantidades.

En relación al avituallamiento más psicotrópico la gente sigue dándole a prácticamente de todo, aunque cabe recalcar los primeros años donde se realizan sorteos de “chocolate” en los buses o aquellos donde se puso de moda el LSD con los consiguientes viajes surrealistas por estar la gran mayoría bajo los efectos del cartón.
Otra costumbre era la de los viajes en patera, el aumento del precio de los alquileres parece que las ha dejado en un segundo plano. Eran un medio ideal para los viajes entre semana o aquellos de lunes de Antena 3. Además te permitían la libertad de parar en pueblos pintorescos de la España profunda, en los supermercados o incluso en “bares de carretera con luces” a la vuelta para olvidar las frustraciones del equipo porque eran los años duros del final de primera, todo esto hacía que al final casi tardases más tiempo que en los buses. Por cierto en este tipo de viajes solían coincidir los mismos desocupados de siempre.

Los viajes con tantas horas en la carretera eran un buen lugar para que la peña se descubriese mostrando su verdadera personalidad adoptando los más diversos roles, el más mediático sin duda el gran Blas capaz de infiltrarse en cualquier acontecimiento. Ahora a los de la mareona parece que les da por disfrazarse de cualquier chorrada, como los que van a ver a la selección de folclóricas, guardias civiles, toreros… esto lo sigo viendo raro. Pero imagino que igual de raro lo verían los lugareños de los sitios que visitábamos cuando veían aparecer a un grupo de ultras con sus bombers, botas
militares, sus colocones y en medio un tío disfrazado de oveja o con gorro de cocinero o mandil. Este último sujeto se caracterizó muchos años por llevar su mítica gorra escocesa. Y hablando de estas gorras, surrealista era ver a un conocido personaje del grupo escorriendo a los piruletas en la playa San Lorenzo, pero en la arena eh, con una peluca y su gorra escocesa. Vale decir que era carnaval, pero la situación sigue siendo surrealista por mucho que fuese el Antroxu.
Los viajes también son prolíficos en que la gente se dedique al arte de decorar fachadas y monumentos, pero se ha perdido la costumbre de ver las mayoría de la calles de Gijón con el clásico “puta oviedo”.
Lo que sí que nunca pasará de moda es el fanatismo rebelde y sportinguista de los Ultra Boys.
Por último una costumbre que tiene todo el mundo y no es otra que empezar a leer el fanzine por las Gijonerías, a que así lo habéis hecho, eh.

Gervasio Losada

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