18 de mayo de 2012

No fueron necesarios, fueron imprescindibles

Añadido en HISTORIA RSG por admin

nullEn estos días que se habla tanto de un proyecto de cantera, de modernizar Mareo, de confiar en la gente de casa, etc. No podemos dejar de acordarnos de una persona que en su día demostró lo que era un buen “ojeador” lo que en nuestros días lo llaman un director deportivo (cosas de la mierda del fútbol moderno). Una persona que no sólo fichaba jugadores para el primer equipo, sino también encontraba jóvenes promesas a las que recomendaba su fichaje para el equipo filial, para más tarde dieran su salto a primer equipo.
Esa persona no es otra que DON ENRIQUE CASAS, muchos jóvenes no lo conoceréis, ya que fue una de esas importantísimas personas que trabajan siempre desde el anonimato, pero como bien reza el título de los reportajes de todas esas personas “no fueron necesarias, fueron imprescindibles“, así que hoy vamos a hablar un poco de esta imprescindible persona que fue para nuestro club.
Ya en su arribada al Sporting no tardó en hacerse notar su gran ojo clínico con fichajes promesas que no tardaron en hacerse realidades, propiciando la época de mayores triunfos de nuestro club, ya en la etapa presidencial de Don Manuel Vega-Arango.
Enrique casas, manifestaba que en Gijón, con la escuela de Mareo con punto neurálgico de la cantera local, trabajó a sus anchas y que sus opiniones siempre fueron tenidas en cuenta. Por contrapartida, cuantos presidentes y directivos disfrutaron de su incuestionable sabiduría futbolística, afirman que fue el hombre más honrado que ha pasado por el club. Tenía una asignación para los viajes y siempre le sobraba dinero. Viajaba de la forma más económica posible, nunca se hospedaba en hoteles de lujo, siendo la suya una labor callada, austera, pero de una eficacia tal que jamás se equivocó cuando dio una información favorable sobre un jugador.
No obstante, tenemos que resaltar que la llegada de Enrique Casas al Sporting, fue mirada con recelo por sus antecedentes con el pueblo donde nació, pero sin olvidar su asturianismo y su gran sentido del deber profesional, por lo que su paso por Gijón y por el Sporting fue toda una bendición para el club y una maravilla experiencia para cuantos le trataron.
Jugadores como Joaquín, Maceda, Ferrero, Uría y tantos otros, sin olvidar a los hermanos Castro, de los que siempre afirmó que era una gran suerte tenerlo en el Sporting, fueron algunos de sus mejores predicciones. Sirva de ejemplo cuando viajo a la Argentina en busca de nuevos valores para el club, llamó de inmediato diciendo que ya tenía echado el ojo a dos futuros fenómenos. Uno era Enzo Ferrero y el otro Mario Alberto Kempes. También hay que decir que Casas era más partidario de la calidad que de la cantidad.
Los once años que permaneció al servicio del club, dejaron una huella imperecedera y que sus conversaciones sobre cómo debería ser el futbol y las modificaciones que deberían hacerse en el reglamento para favorecer el fútbol de ataque no tenía desperdicio, según cuentan.
Falleció a los 86 años un 20 de noviembre de 2002. Cuantos le trataron coinciden en que fue un auténtico genio conocedor de todos los secretos del mundo del fútbol, con una honradez acrisolada. El fútbol fue su vida y el Sporting y Asturias, su patria querida.

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